Al menos 164 personas han muerto y un millar han resultado heridas a causa de los dos fuertes terremotos que han sacudido este miércoles el Caribe y el centro de Venezuela.
El país ha temblado con apenas 39 segundos de diferencia, en una secuencia sísmica cuyo evento principal ha sido un temblor de magnitud 7,5, según ha actualizado el sistema oficial de alerta de tsunamis de Estados Unidos. Cientos de edificios han quedado totalmente derruidos, sobre todo en La Guaira y Caracas, y se han detectado hasta 30 réplicas. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha declarado el estado de emergencia en una primera intervención en la televisión estatal en la que ha confirmado el número de réplicas y la suspensión de las clases para este jueves. Horas después, ha informado de las primeras 32 muertes oficiales, y más tarde, de los 164 fallecidos y cerca de un millar de heridos. Una de las zonas más afectadas es el estado de La Guaira, al norte de Caracas, que según ha declarado Rodríguez es una "zona de desastre".
Las autoridades han pedido a la ciudadanía no permanecer dentro de las viviendas y edificios, así que miles de venezolanos han pasado la noche en las calles protegiéndose de posibles derrumbes. Asimismo, se han registrado cortes de luz y agua en diversos puntos de la geografía venezolana. Un doblete sísmico El Centro Nacional de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) ha explicado que los temblores han conformado lo que se conoce como "doblete sísmico", un fenómeno en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren con pocos segundos de diferencia en la misma zona. El primer movimiento telúrico, inicialmente reportado con una magnitud de 7,2, se ha detectado hacia las 18:00 hora local (00:00 hora peninsular española) a unos 24 kilómetros de San Felipe, en el estado Yaracuy, a una profundidad de 21,9 kilómetros. Tras el análisis de los registros, este ha sido calificado como un "sismo precursor" de un segundo terremoto de magnitud 7,5. Aunque continúan las tareas de rescate, el USGS ha estimado un saldo potencial de entre 10.000 y 100.000 fallecidos, según una evaluación preliminar.